UN COMENTARIO AL BLOG, DISCIPULADO Y
EVANGELISMO: PENSEMOS EN PEQUEÑO
Cuando leí el artículo, Discipulado y evangelismo: Pensemos en pequeño,
rápidamente me di cuenta que este concepto se ha dejado de usar en la mayoría
de iglesia. Ciertamente nuestras hermanas iglesias están sumamente emocionadas
con el movimiento de Igle-crecimiento. Al contrario de la expresión que se cita
aquí al parecer la consigna más famosa es PIENSA EN GRANDE Y SERAS GRANDE. Pero
¿son realmente antagónicos estos conceptos?
Quisiera resaltar la profunda verdad acerca del discipulado en pocas
proporciones. Si, Jesús tuvo pocos discípulos al final de su ministerio. En comparación
a los grandes predicadores y maestros sobre Igle-crecimiento nuestro salvador
hoy sería un completo fracaso, ni siquiera hubiera sido contado dentro del
rango medio de los logros esperados. Pocos discípulos, estos desertaron en el
momento más crucial de su relación con el maestro y lo que es peor, no
recordaron nada de lo que se les había enseñado. El resto de la historia es
conocida, todos los discípulos (menos el traidor) estaban reunidos nuevamente
con su maestro, su resurrección había obrado en sus mentes y corazones sellando
toda la verdad acerca de sus maestro.
Todo lo anterior es un solo una parte del cuadro y no es mentira, pero
me gustaría comentar acerca de lo que paso después y es necesario avanzar la
vista un poco más dentro del cuadro y lograr ver todo el panorama. Solo pondré sobre
el tapete algunos detalles.
Después del primer mensaje del Apóstol Pedro dice el libro de hechos
que la iglesia creció estrepitosamente de ciento veinte a tres mil personas,
esto es un verdadero crecimiento en masas. Si seguimos leyendo en las páginas
siguientes encontraremos que ahora no solo Pedro era el predicador si no que
todos los nuevos creyentes eran predicadores, predicaban el evangelio por donde
iban y el resultado inminente era que el número de los creyentes aumentaba cada
día más. ¿Fueron los primeros cristianos a algún curso de igle-crecimiento? No creo
que ellos manejaran términos así, ellos solo compartían su fe y dejaban el
resto a Dios. Ahora que le hubiéramos dicho a Pedro, nos atreveríamos a
decirle: Mira Pedro ten cuidado con la cantidad de hermanos que tienes en la
iglesia, me parece que son demasiados y no podras discipular a todos ellos.
Estoy seguro que Pedro contestaría diciendo: Dale ese consejo a Dios porque yo
no soy el que está trayendo a estas personas, es EL mismo quien las trae.
Para terminar, debo afirmar que el discipulado es más eficiente cuando
es en pocas personas como en el ejemplo de Jesús. Pero eso no quita que estemos
preparados para una situación donde nuestras iglesias comiencen a crecer más de
lo que esperamos y sobre todo cuando es Dios mismo el causante de este
IGLE-CRECIMIENTO. Tengo la plena convicción que un buen discipulado no solo
busca afirmar al nuevo creyente en su fe, también pondrá pasión en su corazón para
compartir el evangelio a otras personas y esto inevitablemente hará que la
iglesia crezca. Tengamos nuestra mente abierta para cuando Dios rompa nuestros
esquemas.
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