En mi blog anterior hemos visto el principio de Jesús en
discipular a pocas personas, pero prepararlas bien. Otro principio que podemos
aprender de Jesús es que él discipuló a sus discípulos en tiempo completo y en la
vida real. Su discipulado no era una
hora en la semana en un local. Tampoco no era planeado con lecciones del uno
hasta treinta como nosotros muchas veces pensamos. Él hizo su discipulado con
sus discípulos durante todo el tiempo que Él estuvo con ellos. Y creo que ellos
han viajado bastantes tiempo juntos por todo el país. Todo este tiempo sus
discípulos pudieron observar el trabajo de su maestro y ver como el respondió a
las preguntas y problemas. Jesús usó muchas situaciones actuales para enseñar ellos
algo. Por ejemplos sus discusiones con los fariseos y su actitud hacia las
pecadores. También Jesús usó cada oportunidad para proclamar el evangelio. Él
no planeaba campañas de evangelismo. El evangelizo en cada oportunidad y uso
cada situación para mostrar el evangelio por medio de sus actos.
Cuando nosotros queremos enseñar y discipular un nuevo
creyente, no sería suficiente solo dar clases de discipulado. Tenemos que
dedicar mucho más tiempo para estar con esa persona y hacer cosas juntas. Por
ejemplo ir juntos a eventos, cenar juntos, invitar a esa persona a tu casa para
que él pueda ver como actúas por ejemplo como padre cristiano. En la vida real
podemos mostrar mucho más que podemos mostrar con solo nuestras palabras. El
desafío es invitar nuestros discípulos en nuestras vidas. Puede ser que no nos
gusta que alguien entra en nuestra vida personal y por eso separamos nuestra
tiempo con nuestros discípulos fuera de nuestra vida personal. Tal vez tenemos
miedo que alguien va a ver nuestros errores, nuestros problemas con nuestra
esposa o hijos. Esto puede ser incomodo, pero también puede ser un ejemplo muy
fuerte en mostrar cómo tratar estos asuntos en una manera cristiana. Es bueno que
nuestros discípulos aprendan que nosotros como cristianos no somos perfectos y
ellos tampoco necesitan ser perfectos.
Ellos solo van a aprender esto cuando lo vean en la vida real. Este es el
discipulado que Jesús nos mostró en su vida, aunque hay la diferencia que Jesús
era perfecto y nosotros no. Por eso siempre tenemos que tener Jesús como
nuestro maestro en la vida y pedir que el Espíritu Santo nos guié en el buen
camino y verdad!
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