MAS QUE UN DEBER, UNA MISIÓN…..poniendo algunos puntos en
claro.
En este pequeño articulo deseo
aclarar algunas ideas de mi blog anterior sobre el MATRIMONIO, MAS QUE UN DEBER
UNA MISIÓN. Lo primero que aclararé es que no considero el matrimonio un deber,
porque como bien se refirió nuestro buen amigo José barriga en su blog. Según el
diccionario de la real academia española el deber te pone bajo una obligación. Más
bien considero el matrimonio como una Misión, esto creo yo es más profundo de
principio a fin. Una misión que Dios mismo le dio a nuestros primeros padres Adán
y Eva, en Génesis 1:28 dice textualmente “Y los bendijo Dios y les dijo:
Fructificaos y multiplicaos; llenad la tierra………” La misión de ellos era
engendrar hijos para que extendiesen el reino de Dios y EL se deleitaría en comunión
con ellos. Mi concepto de percibir esta realidad bajo el nuevo testamento no es
diferente, como joven mi deseo es expandir el reino de Dios aquí en la tierra y
una de las formas más poderosas es promedio de la familia, de nuestros hijos,
nietos y bisnietos etc. Es entonces una gran misión.
Otro detalle que mencionó nuestro
amigo José es que no podemos negar la realidad de aquellos que desean
mantenerse célibes, es decir solteros siempre. Una vez más deseo remontarme a
las escrituras, que dice la biblia al respecto. El apóstol Pablo se encontró
con algunos de estos jóvenes llenos de pasión por predicar y darle su juventud
al señor para servirle, es entonces donde Pablo apela no al buen corazón de
estos chicos bien intencionados sino más
bien al propósito divino. En 1ra de corintios 7 en los versos 8 y 9 el apóstol dice
que se necesita un don de Dios para mantenerse célibe y lo llama don de
continencia. Aunque en todo el contexto él dice que le gustaría que se
mantengan solteros para dedicarse al ministerio sabe también de las debilidades
de cada ser humano y el peligro de caer en fornicación. Una deducción de todos los versos nos da como
resultado que no es posible mantenerse célibe a menos que Dios intervenga proveyendo
de esa capacidad a la persona, de lo contrario la naturaleza pecaminosa de la
persona estará aflorando siempre poniendo en peligro su integridad.
Deseo terminar este pequeño
comentario argumentando que, sin afán de desmerecer la opción de cualquier persona
sea cual sea su motivación, nunca la experiencia personal nos muestra la ruta a
seguir, más bien la palabra de Dios examina nuestros corazones y nos dice si lo
que estamos haciendo es bueno o malo y digno de imitar.
Ciertamente el don de continencia es necesario para que una persona sea célibe y este don ( como todos los dones ) provienen de Dios. Personalmente me sería difícil el celibato y no es mi opción de vida. Habiendo dicho esto y dado que mi postura no es por un interés personal de alentar la soltería, sino por tratar de balancear el enfoque que se hace de este tema en la Iglesia, debo decir algunas cosas en referencias a tu post:
ReplyDeleteMe parece que cometes un error exegético cuando quieres aplicar el mandato que se hizo a nuestros primeros padres, Adán y Eva, para nosotros en esta época. Una regla básica de la interpretación bíblica es analizar el contexto en el cual el pasaje fue escrito. En el relato del Génesis el planeta estaba vacío y había que llenarlo (literalmente). Ahora hay más de 6 billones de personas en el mundo y los recursos no aparecen de forma ilimitada como en dicho relato.Además si queremos cumplir con el objetivo de "sojuzgar" la Tierra..¿ Lo podremos hacer con hijos mal instruídos, faltos de afecto y dejados al azar en muchas situaciones difíciles de su vida debido al gran número de hermanos ? No dudo que algunas familias pueden criar eficazmente cinco hijos o más, pero son la excepción y no la regla.
En cuanto al consejo paulino de 1ra Corintios, no creo que el objeto del matrimonio sea sólo ser un "apagafuegos" es mucho más que eso.Me parece que el consejo va por este lado: Si ya tienes una pareja, entonces adelante, es mejor que te cases porque sino puedes caer en fornicación, pero si no la tienes,no te desesperes por encontrarla y casarte...quizás mejor es que sigas así y sirvas mejor a Dios.
Por último creo que debemos alentar a nuestros adolescentes y jóvenes en nuestras Iglesias a dos cosas:
1. A esperar la edad prudente para tener pareja, es decir si no pueden mantener un hogar, es mejor no tenerla. Así de claro.
2. A esperar la persona adecuada, haciendo entender por adecuada en primer lugar que sea un hijo(a) de Dios. No ser impacientes en esto.
Bendiciones Emmanuel y a seguir reflexionando sobre este tema.