Wednesday, April 2, 2014

MAS QUE UN DEBER, UNA MISIÓN



MÁS QUE UN DEBER UNA MISIÓN

                          Hoy conversé con un amigo que invite a almorzar en casa. Mientras ayudábamos a mi esposa a preparar el almuerzo bromeábamos acerca de que debería casarse. Solemos hacer este tipo de bromas con él porque aun no lo hemos visto interesado en alguna chica. Lo cierto es que los que le conocemos sabemos que es un joven que está dando su juventud y soltería a Dios y aprovechando el tiempo en servirle.
Recuerdo que en momento de la conversación dije algo que me di cuenta no era la primera vez que se lo decía a un amigo mío soltero. Lo que le dije fue “ES TU DEBER CASARTE, TENER HIJOS  QUE HONRREN A DIOS Y LE SIRVAN Y QUE HAGAS FELIZ A TU ESPOSA AMÁNDOLA COMO CRISTO AMÓ A LA IGLESIA”. Esto ha causado que medite un poco en esas palabras y me dé cuenta el porqué de mi insistencia.
                   En concreto, veo que no hay una idea solida y clara en los jóvenes solteros acerca del matrimonio. Me doy cuenta que la mayoría da pasos por influencia más que por principios. Esto no quiere decir que los jóvenes caminan perdidos en sus ideales, pero es más que estar seguro de que lo que estoy haciendo es correcto, es saber para qué y por qué debo hacerlo.
Para explicarme mejor voy a ponerme “YO” como un ejemplo. Cuando me casé no estaba jugando, estaba seguro que amaba a mi esposa y que casarme con ella era la voluntad de Dios para mi vida. Nunca lo dude. En cuestión de la crianza de nuestros hijos siempre tuvimos la convicción de que pase lo que pase les enseñaríamos la palabra de Dios. Y esto porque yo sabía que inevitablemente los hijos vendrían al hogar (a menos que Dios determinara lo contrario) así que no podíamos pensar menos. No sé si pueden darse cuenta que yo pensaba que casarme y tener hijos era como algo a lo que estaba sentenciado en mi futuro y no algo que yo debería buscar, anhelar y prepararme para cuando llegue.
                        Ahora algunos años después, felizmente casado y con dos hijos, me doy cuenta del tiempo que perdí. Recién puedo entender de la palabra de Dios la realidad de mi responsabilidad como esposo y padre. Como el responsable directo del futuro de mi familia y de mis generaciones cada mañana despierto sabiendo que mis acciones, palabras, gestos, pensamientos, hábitos, ideales, miradas y todo lo que en mí concierne está construyendo el futuro de mis hijos. Mi vida entera es una Misión y mis hijos deben aprender que ellos también tienen una misión y deben enseñarles a sus hijos lo mismo. Somos parte del pueblo de Dios y anunciamos las maravillas de su Gran poder como Rey del universo.
                      Por eso cuando pienso en un deber me imagino a alguien cumpliendo una tarea encomendada, pero cuando pienso en una Misión me imagino a alguien respondiendo un llamado  poniendo en esa labor todas sus fuerzas, pues integra cada parte de su ser. Una Misión envuelve tus pensamientos, emociones y voluntad, has renunciado a tu vida para cumplir la Misión a la que has sido llamado.

No comments:

Post a Comment