Friday, April 25, 2014

INTERPRETACIÓN DEL CONCEPTO DE ANTENOR ORREGO SOBRE EL HOMBRE NUEVO

Este ensayo fue publicado en mi blog personal: http://todoyeverything.wordpress.com/

   Orrego atribuye cuatro características fundamentales del hombre nuevo; un sentido cósmico del continente americano, es síntesis de todas las razas y culturas, elaborar un mensaje cultural nuevo y debe tener una orientación humanista y ecuménica. En su obra Pueblo Continente Orrego redacta su angustia sobre la realidad de América Latina. Siempre ha cuestionado la repetición e imitación de lo europeo. Él dice que el nuevo hombre deber ser autónomo, auténtico y original, pero en su entorno no percibe esto y se puede interpretar su frustración.

   El sentido cósmico debe ser una visión del mundo basándose en el pueblo americano y no en las culturas, costumbres e ideas importadas, según Orrego. Entonces para vivir este sentido cósmico es necesario aprender, comprender y vivir la cultura propia. Si el pueblo latino americano no empieza a absorber su cultura, siempre va estar copiar el cosmos extranjero. Este sentido cósmico es muy importante porque es la manera de como las personas ven el mundo y se establece conceptos de tu propio entorno. Pero el objetivo no es descomponer de todas las ideas o costumbres porque somos un pueblo colonizaros por Europa; esta cultura va estar vinculadas con nosotros para siempre, pero si es importante tomar conciencia sobre el cosmos americano y formular respuestas a los aportes pasados. No debemos ser masa cuantitativa actuando por instinto, sino, nuevos hombres actuando de conciencia, construyendo el cosmos americano. No se trata de ignorar nuestra cultura o historia, sino, incorporarla en nuestra realidad. Esta conciencia debe ser racional y práctica.

   La síntesis es la fusión de todas las razas y culturas que se domina el mestizaje, según Orrego. Este mestizaje es propio de América y es la mezcla de los europeos, africanos, asiáticos y nativos de América. Si se puede decir que América es la región más homogénea del mundo porque tenemos la misma historia, mismos idiomas, la misma religión y la misma síntesis cultural y racial. Pero no es válido decir que “la fusión es capaz de resolver la encrucijada de la crisis del hombre en esta supresión de las antinomias y por la potenciación de sus posibilidades[1]” porque hasta hoy día América Latina está buscando esta integración cultural y política, no es una sola unión. Orrego también dice que por medio de esta fusión se puede preparar una nueva cultura, la que debe servir para encaminarnos a constituir un pueblo continente (Estado continente). Esto es válido, pero como dice el enunciado “se puede” y “debe servir” es un lenguaje en el futuro que aún no ocurre y América aún no constituye el pueblo continente.

   El mensaje cultural nuevo si se ha logrado en América Latina. Se inició con el libertador Simón Bolívar, el cual Orrego basa su idea de una América integrada; una nación. Su discípulo principal, Cesar Vallejo, es el ejemplo ideal de la originalidad y autenticidad americana que trata de expresar Orrego. Incluso el partido aprista era el primer partido político creado basándose en la realidad Sur Americana. Orrego siempre habla de que Europa nos ha educado, pero esa educación es limitada, no conoce la realidad latina americana y nuestro papel como mestizos americanos es interpretar e identificar las limitaciones de los europeos para construir nuestro propia historia, cultural y política. “América necesita crear sus propias razones; necesita dar un vehículo racional a sus intuiciones sobre la totalidad y significación de la vida. Las verdades que afloran en la conciencia tienen que racionalizarse para ser eficaces, para construir la sólida y tangible armazón de una cultura. La razón es como el sistema óseo de un organismo, en torno del cual toman forma y consistencia las intuiciones, las verdades, las emociones, las reacciones vitales de una raza, de un pueblo, de un continente.[2]

   Finalmente, Orrego atribuye el hombre nuevo con una orientación humanista y ecuménica. El humanismo es cultivo o conocimiento de las letras humanas, el movimiento renacentista que propugna el retorno a la cultura grecolatina como medio de restaurar los valores humanos, es la doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos. Y lo ecuménico es lo universal, que se extiende a todo el orbe (ambas definiciones fueron extraídas de la Real Académica Española). Aquí se encuentra la angustia y frustración de Orrego porque su esfuerzo se centra en los seres humanos y restaurar los valores humanos. Si tienes una filosofía cristiana entonces sabes que el hombre es un ser caído y se encuentra en la situación de muerte espiritual. No somos una cultura moralmente adecuada de establecer valores puro y santos, estamos apartados de la presencia de Dios. El humanismo pone su fe en el hombre contemporáneo o “las nuevas generaciones”, como lo domina Orrego, porque tienen la capacidad de superar los antepasados. También dice que la razón humana tiene valor supremo sobre todas las cosas y miren donde nos han llevado la razón humana; guerras, depresión económica, corrupción, etc. Según la doctrina, Orrego piensa que el hombre es el centro del universo y esto es el principal problema porque Dios es el centro del universo y Él es el único principio de juicio. Aparte de un discurso espiritual, también se encuentra inconsistencias con el término ampliado por Orrego porque algunos rasgos ideológicos del humanismo son los siguientes: estudio de las lenguas e intereses por la recuperación de la cultura Antigüedad Clásica, creaciones artísticas basándose en las imitaciones de los maestros de la civilización grecolatina. Así que para los humanistas se trata de imitar el estilo y lengua de la cultura grecolatina, entonces les pregunto; ¿Dónde está su discurso de autenticidad, originalidad y autonomía? Quizás no es una correcta interpretación del término ampliada por Orrego, pero si es una interpretación de la doctrina encontrada en las referencias bibliográficas.

   Conclusión, Orrego era un hombre visionario, tiene grandes ideas y era por delante de su tiempo, pero como buen visionario no era muy práctico y tenía mucha esperanza en la raza humana. Orrego, en su tiempo, vio un nuevo inicio, una nueva esperanza para América, el nuevo hombre encontró su patriotismo; el amor para su patria, tomo conciencia sobre su pasado, aprendió y comprendió su cultural. Ya no estaba fascinado con el europeo y buscaba respuestas a las grandes mentiras que nos compartían el antiguo oeste. Pero Orrego, como humanista, puso toda su fe en la raza humana, pensó que el ser humano es el centro de universo y la razón humana es superior a todas las cosas; ahí es donde se encuentra su angustia y frustración porque la raza humana siempre decepciona. Aún estamos esperando el hombre nuevo que valora su mestizaje, trata de construir y mejorar su futuro.






[1] Antenor Orrego- Pueblo Continente primera sección
[2] Pueblo Continente: Segunda Sección, 1 –El destino trascendente de América, I – Intuición, Razón y Verdad

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