LA IGLESIA FRENTE A LA VIOLENCIA
SOCIAL
(2da
Parte)
En el blog
anterior concluí con dos referencias Bíblicas que mostraban a la Iglesia como
“Columna y baluarte de la verdad”(1 Timoteo 3:15), además de ser la responsable
de dar a conocer a todo hombre la revelación de Dios en su palabra (Colosenses
1:27-29). De manera más resumida, La iglesia sostiene la verdad y debe
proclamarla.Ahora tengo la difícil tarea de sostener de manera más amplia mi
punto de vista al respecto.
En los
siguientes párrafos tomaré el ejemplo de la pena capital como uno de los
aspectos interesantes relacionados a la violencia. No pretendo argumentar en
favor de la pena de muerte puesto que es un punto sumamente delicado, solo
pretendo mostrar lo que la Biblia dice y verlo desde una perspectiva poco
analizada.
COMO DIOS REVELÓ SU VOLUNTAD EN EL ANTIGUO TESTAMENTO:
En el antiguo
testamento vemos como Dios revela su voluntad de manera más concreta, cuando le
entrega a Moisés las tablas conteniendo los 10 mandamientos y luego las demás
leyes y estatutos que regirían el carácter moral de la nación (Éxodo 20).
Cuarenta años después el nuevo líder, Josué, que llevaría al pueblo hacia la
tierra prometida, vuelve a repetir estos mismos mandamientos (Deuteronomio 5).
Recalco esto porque vemos la importancia de estos mandamientos para la nación,
no eran simples normas morales, eran los mandatos del Dios Santo y todo
poderoso que estaba cumpliendo su promesa hecha a los Patriarcas.
El séptimo
mandamiento ordena claramente “NO MATARÁS”. Más adelante en el libro de Números 35, Dios condena al homicida de
la misma manera, debía morir. Quiero dejar en claro que la Biblia expresa
contundentemente la desaprobación de Dios frente a la violencia extrema, Él
siempre ha condenado el homicidio. Sin embargo nuestro Dios es sabio en gran
manera y no permite que nadie juegue con sus palabras, es así que también pone
las normas para las excepciones.
Estas
excepciones implican la manera de como Dios permitía y hasta ordenaba la muerte
de una persona y en ocasiones muchísimas más personas. En el mismo capítulo 35
de Números, Dios establece de qué manera podía permitir que alguien mate a otra
persona. Un familiar de la víctima llamado “vengador” podía hacer justicia y
matar al asesino si lo encontraba y acabar así con el mal dentro del pueblo.
Otro ejemplo
interesantísimo es el del capítulo 21 de Deuteronomio versos 18 en adelante. Allí
nos encontramos con un mandamiento realmente difícil de aplicar, no se refiere
a un extraño que merezca la muerte, aquí está hablando de un hijo, un hijo
rebelde y contumaz, es decir que persiste de manera obstinada en desobediencia
a sus padres. El mandato es realmente fuerte, son los padres los que deben
llevar a su hijo frente al tribunal para que ejerza la ley con todo su rigor,
el tal debía morir apedreado por todos los hombres de la ciudad. Una vez más la
razón de tan drástica medida es aclarada en seguida en las líneas posteriores
de esta manera: “ASÍ QUITARAS EL MAL DE EN MEDIO DE TI, Y TODO ISRRAEL OIRA Y
TEMERA”.
Por último, no
podemos obviar las guerras que el pueblo de Israel
libraba con las demás naciones que Dios mismo le ordenaba que destruyese. Es así
que en el libro de Deuteronomio en el capítulo
20 encontramos las leyes sobre las guerras, no voy a detenerme a citar cada
versículo. Solo deseo mencionar algunos detalles importantes.
La orden de arrasar
con todos los habitantes de una nación enemiga era explícitamente para aquellas
naciones cananeas que habitaban en las tierras que Dios había dado por heredad
a Israel. Una vez más la razón por la cual debían matar a todas las personas
incluyendo mujeres y niños es especificada en los versos 16 al 18. Dios no quería que se contaminen con las prácticas
idolatras y maldad de esos pueblos.
Por otro lado las naciones que se
encontraban lejos y que entraban en pie de guerra con Israel, tenían más
oportunidades de paz. Dios ordenaba que primero se enviara mensajeros de paz,
que pidieran la rendición pacífica. Si la nación enemiga no accedía, solo
entonces podían atacar matando solo a los varones adultos, mujeres y niños
quedaban vivos como botín de guerra.
Estas son solo
alguna referencias en el antiguo testamento de cómo Dios protegía a su pueblo
del deterioro social, del incremento de la maldad y la impunidad.
Existe un
detalle importante en el contexto de la cultura Judía, el gobierno no estaba
separado de la religión. Ambos aspectos eran uno solo, tanto la ley moral como
la ley ceremonial estaban tan unidas que muchas veces era casi imposible
distinguirlas. Por decirlo de esta manera, si pecabas contra tu hermano (ley
moral), pecabas al mismo tiempo contra Dios (Ley ceremonial). A diferencia de
cómo vemos la ley en nuestros días, si atentamos contra nuestro prójimo
infringimos la ley del estado pero nunca se relaciona esto con el pecado
delante de Dios.
COMO DIOS REVELÓ SU VOLUNTAD EN EL NUEVO TESTAMENTO:
En el nuevo testamento
aparase una revolución inesperada con la llegada del mesías, nuestro Señor
Jesucristo. Increíblemente aquel, a quien apuntaban toda la ley y los profetas,
aquel que es el cuerpo de todo aquello que era solamente una sombra que
anunciaba la plenitud de la voluntad de Dios. Deja confundidos a aquellos que
lo esperaban, los que esperaban al salvador que cumpliría con la promesa de un
reinado perfecto y absoluto.
Sus palabras
tales como: Si alguien te golpea en una mejilla, dale la otra; amad a vuestros
enemigos, haced bien a los os aborrecen y orad por los os ultrajan (Mateo
5:38-48). Aparentemente no muestran el carácter severo de la ley, pero como el
mismo Jesús dijera en Mateo 5: 17 “No he venido para abrogar la ley si no para
cumplirla”, y a partir de allí en los versos siguientes empieza a explicar el
verdadero significado de la ley y como esta estaba relacionada con corazón del
ser humano.
Si miramos solo
los evangelios nos encontraremos con todas estas enseñanzas del maestro y no
solo expresadas verbalmente si no también cumplidas en toda su vida misma con
sus acciones. Pero el apóstol Pablo responde a una realidad diferente en el
nuevo testamento, Dios ahora estaba impulsando el evangelio hacia los gentiles
y la iglesia crecía mas y mas pero separada del gobierno, de manera muy
distinta a como vimos en el antiguo testamento donde el gobierno y la
“Iglesia” (Pueblo de Dios) eran uno
solo.
El apóstol Pablo
reconoce que las autoridades civiles, buenos o malos, eran establecidos por
Dios mismo como sus siervos para castigar a los malhechores (Romanos 13:1-5) y
también el apóstol Pedro dice lo mismo (1Pedro 2:13-14).
Hay una
distinción clara entre la iglesia y el estado, aunque esto no quiere decir que
siempre el estado y la iglesia caminaran en direcciones opuestas. En algunos
momentos el gobierno puede optar por leyes civiles muy pegadas a las leyes de
Dios, esto muestra justamente la Gracia
común de Dios mostrada para todo el mundo a fin de preservar la humanidad de su
autodestrucción. En algunos estados las leyes serán mejores que otras, en otros
las condenas sean muy leves (como en nuestro país) y otros serán duros hasta la
muerte.
En conclusión estas
distinciones son evidentes en la voluntad de Dios para su pueblo ahora, la
iglesia siempre debe ser pacifista, no respondiendo mal por mal, sirviendo
sacrificialmente a los enemigos, amándolos sin rencor y hasta orando por ellos.
Mas la tarea de castigar y vengar el mal está a cargo de la justica del estado.
Pero esto no significa que la iglesia deba mantenerse silente, indiferente
dentro de sus cuatro paredes. Por eso en mi primer Blog advertí del llamado de
la iglesia a manifestarse de manera clara y categórica frente a las autoridades
para enseñar lo que Dios revela en su palabra. Más aun en este tiempo donde las
leyes parecen que están sin brújula, divagando sin patrones definidos de
valores morales. La Biblia es la respuesta.
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