Hoy por la mañana vi un video en el internet de un noticiero
local, el cual mostraba el terrible incendio en una fábrica de zapatos de
nuestra ciudad ubicada en el distrito de “EL PORVENIR”. creo que la primera
pregunta que nació en mi mente fue: ¿Cómo empezó el incendio? Y mientras
continuaba mirando el video esa pregunta fue respondida, alguien había empezado
el fuego y ese alguien había estado extorsionando al dueño de la fábrica quien
se había negado a pagar los 40 mil dólares que le exigían para que no le hagan
daño ni atenten en contra de sus bienes.
Una vez más un amargo sabor apareció en mi garganta y una
pena ahogada aceleró los latidos de mi corazón, ¡Qué lástima! Pensé, la
impotencia hizo que cerrara mis puños, increíblemente por una ofensa que no la
hicieron a mí, pero son tantas veces que veo lo mismo, tantas veces que escucho
de la maldad creciente en mi ciudad que es imposible no sentir coraje, ya no
pasan por alto a mis emociones, ya no logro evadir los pensamientos de ¿Qué es lo que puedo yo
hacer al respecto?
Y es sobre esa pregunta ¿Qué es lo que puedo o debo hacer al
respecto? Incluso dando pasos más adelante ¿Qué debe hacer la iglesia frente a
la violencia que está aumentando vertiginosamente? No deseo parecer el
descubridor de la pólvora en la respuesta a este tipo de preguntas, yo se que
se ha hablado mucho sobre el tema, quizás no ha habido un concilio de pastores
para establecer la posición bíblica de las iglesias cristianas, ni un
pronunciamiento tajante y firme como una voz que logre la atención de los
demás.
Hasta hoy las iglesias evangélicas si han mostrado su
desacuerdo, su dolor y repugnancia ante el mal y la violencia, muchos hemos
participado en cadenas de oración y vigilias por el bien de nuestra ciudad y
solo atinamos a decir lo que ya se sabe ¡Dios
aborrece la maldad! Y hacemos lo que mejor sabemos hacer “Orar” y nada más.
En este punto me atrevo a decir que ni siquiera hemos hecho ni la mitad de
nuestro deber como iglesia, no estoy diciendo que está mal lo que hemos hecho u
otros están haciendo, digo que no es todo lo que debemos hacer, no lo es, aun
hay más trabajo pordelante y quizás sea el más difícil y complicado por eso
digo que no logramos ni el 50% de nuestra misión.
Solo por hablar de 2 grandes retos ha los que la iglesia
debe enfrentarse:
·
Primero, lograr estar de acuerdo, se que parece
que a estas alturas de la historia de la iglesia cristiana con tantas
diferencias denominacionales es mucho pedir, pero yo creo que no, no
necesitamos estar de acuerdo en todo ni mucho menos necesitamos que todas las
iglesias cristianas estén de acuerdo en un punto bíblico. Lo que intento decir
es que podemos lograr un concilio cristiano donde podamos establecer que es lo
que dice Dios respecto a la justicia, enseñarlo y practicarlo, probablemente no
todos estén de acuerdo pero si la mayoría.
·
Lo segundo es, tomar ese acuerdo escrito y
pararnos firmemente como una vos profética frente a nuestras autoridades y
decir: ¡ESTO ES LO QUE DICE DIOS EN SU
PALABRA! y enseñar que la
desobediencia a estos mandatos es una desobediencia clara a la ley divina.
Pablo le escribe a Timoteo enseñándole como debe comportarse en la iglesia y
hace una declaración acerca del valor de la iglesia como COLUMNA Y BALUARTE DE
LA VERDAD (1 Timoteo 3:15), entonces sabemos por la misma Biblia que tenemos la verdad en
nuestras manos y debemos alumbrar con esta verdad, la Biblia contiene la verdad
misma en sus páginas y todo hombre debe obedecerla, esta idea podemos verla también
en Colosenses 1:28 cuando Pablo dice que amonesta a todo hombre y enseña a todo
hombre ¿Qué enseña a todo hombre? ¡La
palabra de Dios! Para que pueda presentar a todo hombre perfecto en Cristo
Jesús.
Hay mucho bagaje Bíblico que demuestra que la iglesia tiene
el llamado de proclamar la verdad de Dios y esto dentro del contexto
evangelistico también. Así que tengo la seguridad de que la iglesia puede y
debe pronunciarse de manera más potente frente a la severidad del incremento de
la violencia en nuestra sociedad. En mi siguiente Blog hablare un poco de como
la justicia se manejaba en el antiguo testamento y cómo podemos aprender de
ello en nuestro contexto.
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